Esta es una historia de amor, una historia de esperanza, un anhelo de querer tener a alguien para compartir mi vida, para darle todo mi amor. Conocer el dolor y que éste desaparezca con sola una mirada lo vale todo, una historia de 18 días que contaré día a día con la única necesidad de cerrar las heridas causadas por el destino. Quisiera pensarlo así, de la maldita preeclampsia que de cien me tocó a mí. Digo que es una historia de amor, ya que sólo una madre puede soportar todo lo que viví por un bebe deseado y esperado por todos.
“Dios sabe porque hace las cosas”. No creo que Dios haga las cosas para que nosotros conozcamos el dolor de perder un hijo, esposo, madre, padre, un ser querido, si él murió por nosotros para que no conozcamos el dolor, no entiendo a la gente que dice eso en momentos difíciles. Creo que no sabemos decir otra cosa más, una vez una persona me dijo que Dios tenía una sabiduría ilimitada, que él hace lo correcto en todas las situaciones, pensando en nuestro futuro, sus motivos son puros y debemos entenderlo y si no es así debemos aceptarlo con resignación.
Tengo tantas preguntas, me respondo sola para que mi dolor sea menos doloroso, lloro para que se me sequen las lágrimas, para que se acabe mi tristeza y se aleje mi dolor, me siento vacía viendo la marca que dejó el nacimiento de Armandito, no me siento sola, ya que a mi lado tengo un gran hombre que llena mi vida totalmente, a veces siento que viví todo esto para no volver a querer con ansias algo, para sentir la presencia de Dios, para darme cuenta lo fuerte que soy, no lo sé, solo sé que estoy acá sentada escribiendo como parte de una terapia para recordar, analizar y olvidar la tragedia que me tocó vivir.
En todo el tiempo que estuve internada aprendí a rezar con mis dedos, ya que no tenia un rosario y no lo pedí ya que no quería que la gente sepa que le pedía a Dios que me cuide y que cuide a mi bebe. El año pasado me fui en peregrinación a Otuzco y le pedí a la Virgencita que si estaba embarazada cuide de mi bebe y que por este año volvería hacerlo con mi esposo para agradecerle por la felicidad tan grande de ser madre.
Toda la gente en este momento te dice que le pidas a Dios y que él es el único que puede todo, que él decide lo que va ser tu mañana, lo curioso es que cuando estaba velando a mi hijo me regalaron un rosario, el más bello que pude tener en toda mi vida y eso que estudié en colegio religioso. Ahora anda con Carlos y conmigo por todo nuestro camino, ese rosario representa todas las noches en la que nos quedamos en vela rezando y pidiendo por nuestro bebe, hablando con Dios, en ese rosario veo reflejada la mirada de mi bebe, la mirada que no volveré a ver, más que en mis sueños...
“Dios sabe porque hace las cosas”. No creo que Dios haga las cosas para que nosotros conozcamos el dolor de perder un hijo, esposo, madre, padre, un ser querido, si él murió por nosotros para que no conozcamos el dolor, no entiendo a la gente que dice eso en momentos difíciles. Creo que no sabemos decir otra cosa más, una vez una persona me dijo que Dios tenía una sabiduría ilimitada, que él hace lo correcto en todas las situaciones, pensando en nuestro futuro, sus motivos son puros y debemos entenderlo y si no es así debemos aceptarlo con resignación.
Tengo tantas preguntas, me respondo sola para que mi dolor sea menos doloroso, lloro para que se me sequen las lágrimas, para que se acabe mi tristeza y se aleje mi dolor, me siento vacía viendo la marca que dejó el nacimiento de Armandito, no me siento sola, ya que a mi lado tengo un gran hombre que llena mi vida totalmente, a veces siento que viví todo esto para no volver a querer con ansias algo, para sentir la presencia de Dios, para darme cuenta lo fuerte que soy, no lo sé, solo sé que estoy acá sentada escribiendo como parte de una terapia para recordar, analizar y olvidar la tragedia que me tocó vivir.
En todo el tiempo que estuve internada aprendí a rezar con mis dedos, ya que no tenia un rosario y no lo pedí ya que no quería que la gente sepa que le pedía a Dios que me cuide y que cuide a mi bebe. El año pasado me fui en peregrinación a Otuzco y le pedí a la Virgencita que si estaba embarazada cuide de mi bebe y que por este año volvería hacerlo con mi esposo para agradecerle por la felicidad tan grande de ser madre.
Toda la gente en este momento te dice que le pidas a Dios y que él es el único que puede todo, que él decide lo que va ser tu mañana, lo curioso es que cuando estaba velando a mi hijo me regalaron un rosario, el más bello que pude tener en toda mi vida y eso que estudié en colegio religioso. Ahora anda con Carlos y conmigo por todo nuestro camino, ese rosario representa todas las noches en la que nos quedamos en vela rezando y pidiendo por nuestro bebe, hablando con Dios, en ese rosario veo reflejada la mirada de mi bebe, la mirada que no volveré a ver, más que en mis sueños...