Todas las mañanas llegaba el residente Paredes dejaba las historias a los pies de nuestras camas y los revisaba y aprendíamos poco a poco de nuestros males y de otros, ya que todas hacíamos preguntas y él nos enseñaba, aprendí a revisar mis análisis que me hacían, en qué valor debían estar mis leucocitos, plaquetas, úrea, creatinina, proteínas.
Después de una hora llegaban dos doctores con un montón de alumnos y empezaba la función, el residente Paredes presentaba el caso de cada una de las pacientes y empezaban los doctores a preguntarle, a tomarle un examen oral tanto a el como a los alumnos, era un espectáculo, me gusta eso ya que nunca había visto algo así y para mi eso era una distracción de una hora.
Solo había pasado un día y medio y ya quería irme, me sentía sola, triste, mis lágrimas salían solas al verme sola y en un sitio donde no queria estar, ya en la tarde "hora de visita" tenía que poner mi mejor cara para mi mamá y Carlos, para que no se preocupen y se vayan a descansar tranquilos, aparte a Carlos lo veía preocupado, así que para qué darle un preocupación más, a quien más amo en esta vida.
Esa tarde, llegó la señora Beatriz, mi suegra, nunca pensé que tendría tanta suerte de tener como dicen una segunda mamá, la familia de Carlos es como la mía, unida, con padres que llevan una relación sólida y con sus hijos una relación de padres-amigos, también llegó mi querida niña Jessie, la sobrina de Carlos, que con su sonrisa y una caricia la preocupación pasa rápido, si tuviera una niña me gustaría que sea como ella.
Recibía los saludos y llamadas de los chicos de Imagen, donde trabaja Carlos, en especial la de un amigo incondicional que es Betito, en esos momentos uno sabe quien es tu amigo realmente y nosotros nos dimos cuenta que estamos rodeados de muy buenos amigos.
Mi bb era lo que más quería y por él estaba dispuesta aguantar todo, ahora puedo decir literalmente “TODO” cuando planeamos tener un bb nos moríamos de miedo, no por tenerlo sino por lo que implica tener un bb, darle los mejores cuidados y una buena calidad de vida y cuando lo comprobamos por un test fuimos tan felices, Carlos paseaba con su test y se le veía tan feliz, luego fuimos a mi primer control con la doctora Zevallos en la clínica Sánchez Ferrer, donde lo vimos por primera vez, se nos partió el alma viendo a nuestro hijo en esa pantalla moviéndose, lleno de vida, fue una experiencia deliciosa, algo que se vive una sola vez en tu vida, nos agarramos de la mano y juntos vimos a nuestro hijo.
Mi bb era lo que más quería y por él estaba dispuesta aguantar todo, ahora puedo decir literalmente “TODO” cuando planeamos tener un bb nos moríamos de miedo, no por tenerlo sino por lo que implica tener un bb, darle los mejores cuidados y una buena calidad de vida y cuando lo comprobamos por un test fuimos tan felices, Carlos paseaba con su test y se le veía tan feliz, luego fuimos a mi primer control con la doctora Zevallos en la clínica Sánchez Ferrer, donde lo vimos por primera vez, se nos partió el alma viendo a nuestro hijo en esa pantalla moviéndose, lleno de vida, fue una experiencia deliciosa, algo que se vive una sola vez en tu vida, nos agarramos de la mano y juntos vimos a nuestro hijo.
Hoy dia compramos el silencio de una obstetra y le pedimos que pida a delivery pollo a la brasa y le invitamos un cuarto de pollo para ella, fue un chiste porque el cuarto del hosptial olía puro pollo y después de tanta grasa, llegó otra obstetra y nos midió la presión y nos encontró con la presión alta, así que nos dio una gritada de mil patadas, creo que el grito nos subió más la presión, no podiamos reclamar nada, los regaños era parte de nuestro internado y la obstetra que había pedido el pollo llegó después y nos quedamos conversando con ella hasta tarde y nos contó que no había compartido el pollo con ella, sino que solo le habia invitado a la técnica, pero lo bueno de todo es que estas situaciones hace que el día, tarde o noche se pase rapido y nos podamos reír un poco.
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