jueves, 9 de julio de 2009

La preeclampsia y yo: día 6: 23 de mayo

7:00 a.m. Llegó el residente Paredes, como siempre revisó las historias y después de una hora llego el doctor Rivero con otro médico, Paredes presentó el caso y llegaron a la conclusión que tenían que prepararme para una cesárea de emergencia, ordenaron que me saquen sangre para ver mis plaquetas por emergencia y, según ese dato, me cesareaban. No les importaba mi bebe, a ellos solo les importaba mi vida, ya que si mis plaquetas bajaban mucho entonces a mí me podía dar una convulsión o me venia en hemorragia, así que me pusieron una vía y no me dieron desayuno. Llamé a mi cuñada y le dije que llame a Cesar, su hermano que es doctor, para que venga hablar con los doctores, estaba súper nerviosa, me puse a llorar, primera vez que iba a entrar a un quirófano y una semana en ese hospital y vi que a los doctores les faltaba la parte humana, tal vez sabían del tema, tal vez eran buenos doctores, pero les faltaba ser más humanos, que dejasen de ver a los pacientes como un pedazo de carne.
No le avisé a Carlos para no preocuparlo, sabía que estaba en una reunión y salía a las 11:00 a.m., estaba tranquila por una parte, ya que Melva estaba en la puerta para cualquier cosa, tampoco le avisé a mis papas porque me imaginaba que mi mamá ni bien colgaba ya estaría en la puerta del hospital y mi papá con la paciencia que le caracteriza iba a discutir con mi mamá. Ellos son unas personas muy especiales, cuando discuten y eso lo hacen ahora que están en la tercera edad, porque nunca vimos una pelea de mis papas y si lo han tenido lo han hecho en la privacidad de su dormitorio.
Llegó César, ya había hablado con el doctor Rivero, habían revisado mis plaquetas y no me iban a operar, que alivio sentí, la sangre me volvió a la cara, el oxigeno al cerebro, todo se normalizó en mí, sentí una paz y ganas de abrazar a mi cuñado, pero no lo hice, solo le agradecí por estar hay apoyándome.
En la tarde, llegó Carlos con mis padres, nos reímos de ese momento y como no habia almorzado Carlos se encaletó mi comida por su ropa, parecía esas personas que pasan droga, pero la gente que llega a ver a sus pacientes hacen eso para llevarles un poco de fruta o comida, ya que no dejan pasar nada y en la puerta te lo quitan, es un horror a parte de que solo dejan ingresar a dos visitantes por paciente, en mi caso se turnaban para poder ingresar.

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