lunes, 6 de julio de 2009

La preeclampsia y yo: día 2: 19 de mayo

Primer día en el hospital Lazarte, me desperté deprimida. La soledad invadió mi alma, me sentía perdida, no sabía por qué estaba ahí, me levanté y me fui a bañar. La suerte que había agua caliente y me pude refrescar con agua tibia, me cambié y me fui a mi cama a dormir nuevamente, para mi mal, porque me desperté con dolor de cabeza, les dije a las obstetras y no me hicieron caso.
A las 2:00 p.m., hora de visita, mi cabeza me explotaba, mi presión volaba y nadie me hacía caso, llegué a vomitar antes del almuerzo y no tenía ganas de comer, ese día habían hecho una comida rica, lástima que no la pude devorar, para mi sorpresa se apareció mi mamá, eso me alegró mucho, ya que la tenía cerca y podía hacerle compañía a Carlos en la casa, es mejor mi mamá que la empleada para poder atender a tu esposo, pienso, yo con la clase de mamá que tengo, aparte ellos se llevan tan bien que me gusta la conexión que tienen.
Como a las 5:00 p.m., después de comer naranja que mi mamá se había encaletado para que no le quiten en la entrada, ya que no pueden ingresar nada de comida, ni fruta, al hospital, y con 8 mujeres hospitalizadas en el mismo cuarto y con un solo baño. Me dio ganas de vomitar nuevamente y el baño estaba ocupado, así que me fui al baño de la estación de obstetrices así que la obstetra después de gritar que habia vomitado todo su baño, me tuvo que hacer caso porque en su turno había vomitado dos veces. Mi cabeza reventaba, así que me dio un Nifedipino para la presión y un Paracetamol, para esto mi mamá se pudo quedar hasta las 6:00 p.m., la visita terminaba a las 5:00 p.m. se despidió de mi y me dejó descansando, resucité a las 10:00 p.m. ya mejorada con un hambre feroz, la suerte es que tenia fruta y pude comer algo.
Fue el peor día de mi vida, la depresión invadió mi alma y mi cuerpo de la peor manera, me veía encerrada, sola, y con 3 horas en la tarde de visita y ese día no pude ver a mi esposo, ya que tenia una reunión en el Gobierno Regional, pero la suerte es que no me vio cómo estaba, así que no se preocupaba. La suerte es que tengo una madre que vale por mil, ella es una enfermera A1, es mi amiga, mi compañera, ella es mi madre.
Llamé a Carlos cuando desperté y le conté que ya estaba mejor y que había terminado de comer algo, así que no se preocupe y me pasó con mi mamá para poder despedirme de ella y pueda descansar mejor y no se preocupe porque me dejó descansando en el hospital.

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