lunes, 13 de julio de 2009

La preeclampsia y yo: día 8: 25 de mayo

Llegó el doctor Paredes y ni revisó mi historia, sólo me dijo “Usted se va a Lima”, en cuanto se dio vuelta revisé mis resultados de mis análisis y vi que estaban peor que el día anterior y le pregunté qué pasaba si mis plaquetas bajaban y me contestó con voz de doctor experimentado que yo iba a sufrir daño hepático y que iba terminar haciendo diálisis. Yo no le dije nada y cuando llegó el doctor Olivencia le dije lo que el doctor Paredes me había comentado y es por eso que me estaban refiriendo a Lima. En eso, toda mi rabia que sentía por este doctor se desapareció, ya que el Dr. Olivencia, un doctor con experiencia, humano, le preguntó con cuál de las dos manos quería que le cayera un cachetadon y yo voltee a mirarlo y me reí en su cara.
El Dr. Olivencia me explicó que a mí me estaban refiriendo, ya que en el Lazarte no había una buena sala de neonatos y a mi bebe no podían atenderlo en ese hospital. Y le dijo al susodicho que tenía que tener mucho cuidado, ya que yo podía demandarlo por lo que estaba diciendo, y que leyera un poco más las historias, que se actualizara, él tenía que pasar visita en la tarde a las hospitalizadas y nunca lo vi pasar por la sala ni una tarde y siempre que llegaba en la mañana, parecía que había dormido muy bien. Este doctor es considerado por todos los doctores como un ocioso y una persona con mente chiquita, creo que hasta Rosita sabía mas de medicina que este residente. El doctor Olivencia le dijo qué tenía que estudiar, ya que él mismo iba a redactar el examen escrito, espero que repita para que aprenda un poco más, por eso para los que están atendiéndose en el Lazarte, en el área de Módulo de la Mujer, por favor deben tener cuidado del residente Genaro Paredes, no es buen doctor y miren que yo tuve que compartir con él una semana.
En eso, llegó Margarita, ella es una persona que desde que tenía 5 años ha visto por mí de una manera muy especial, amiga de toda la familia, mis hermanos la quieren y la respetan, siempre le dicen señorita Margarita, solo yo que le digo “Marga”, es lo máximo. Bueno, llega y hace los papeles de la transferencia a Chiclayo, ya que a Lima no podían aceptarnos pues en la sala había un virus, así que solo esperamos a la ambulancia para que me lleven a Chiclayo. El chofer era amigo de Marga, así que me pude ir con mis papás y las maletas, nos fuimos conversando y riéndonos, ya que se iba a prisa la ambulancia, tanto que lo hicimos en dos horas y media y solo paramos en un pueblito en el camino para comprar gaseosa. Llegamos al HNAAA (Hospital Nacional Almanzor Aguinaga Asenjo) por emergencia y el doctor Carpio, un interno que fue lo máximo con todas las chicas en el hospital, este doctorcito va a llegar muy alto y va a llegar a ser un grande.
Ingresé al hospital y me preguntaron un montón de cosas, me pusieron una vía, me revisaron como revisan a un cachorro, que no tenga ni una pulga para poder aceptarlo, me despedí del doctor Carpio y a mí me subieron a piso, que era al 4 piso, me instalaron en una habitación al fondo y como era tarde yo estaba reocupada que ya no iba a cenar, en los hospitales sirven la cena máximo hasta las 6:00 p.m., de ahí tienes media hora para cenar porque si no, regresan y se llevan la fuente, pero bueno creo que sobró una fuente y me la dieron. En eso, llegó la obstetra, muy joven, buenísima gente, y me pasó a una habitación, la 3B, que estaba al frente de la estación de obstetrices, ya que era una paciente de alto riesgo y tenia que tenerme cerca de ella. Como a las 11:00 p.m., llegó una chica de 18 años que recién le habían hecho una cesárea de emergencia por preeclampsia, claro la bb ya tenia 8 meses y medio.
Los cuartos eran de dos camas y un baño súper chiquito, una ventana grandota del tamaño de toda la pared, era mucho mejor que la habitación común de 9 camas y un baño. Al menos, había pasado del internado publico a un internado particular.

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