martes, 14 de julio de 2009

La preeclampsia y yo: día 9: 26 de mayo

Me desperté mucho mejor en ánimos, llegó el doctor Camacho, que era el jefe de piso y siempre con el apoyo de Jaime, el primo de Carlos que trabaja en Lima, en ESSALUD, pudimos coordinar para que estén atentos en la evolución de mi embarazo.
Todos los doctores sabían quién era yo y porqué estaba hospitalizada, estaba tranquila, me sentía segura, nada me iba a pasar, me cuidarían bien a mí y a mi bebe, después se coordinó con el doctor Malca, amigo de mi cuñado, él es jefe del área de Neonatos, así que se presentó una chica que trabajaba ahí y nos indicó que todo estaba listo, preparado para cuando venga mi bebe.
En la cesárea iba a estar mi cuñado, que es anestesiólogo, con él iba a estar más tranquila, más segura de entrar a esa sala tan fría, él me iba anestesiar y cuidar en la operación, dicen que la mayoría de muertes se dan por culpa de la anestesia.
Yo tenía miedo de cualquier cosa menos de la anestesia, sentí que podía dar más yo, poner toda mi fuerza, mi paciencia para poder aguantar un día más que para mi bebe era una semana de vida, no me importaba las agujas, las malas noches, los dolores, nada importaba, nada existía con tal de ver la cara de mi bebe, esa iba ser mi recompensa, la mirada de mi bebe.
Ese día, Carlos había llegado temprano a Chiclayo y mi hermana Paty lo hizo entrar al hospital y pude ver y abrazar a mi gordo, él es mi otra mitad, dicen que las almas gemelas no existen, bueno, se equivocan, si me preguntaran por qué estás enamorada de Carlos, yo solo les diría que vean su mirada y verán que su alma pura y limpia y enamorada de mí se ve reflejada en una mirada con brillo.
Se quedó todo el día conmigo, conversamos de cómo está la casa, de las cosas que teníamos que pagar, yo no quería que viaje todos los días porque eso me iba preocupar más, así que le pedí que solo viaje los fines de semana y así quedamos, al principio él se resistió, pero al último aceptó para mi tranquilidad, se fue almorzar y regresó y cuando terminó la visita se fue para Trujillo.
Lo que mas me gusta de mi relación y lo he valorado más aún en estos días que no estamos juntos y que podemos pensar en la soledad de la noche, es que tratamos de mantener una relación con mucho respeto y mucha comunicación, hacer las cosas que nosotros queramos, pero siempre contando con la tranquilidad del otro, que nunca nos olvidemos de decir al oído “TE AMO” o decirnos cosas bonitas, un beso de él es como el suero que me ponían para sentirme mejor.

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