Me desperté, no, no es la palabra correcta, porque nunca dormí, fue una noche espantosa, cuando pude pegar un ojo llegó Rosita, una chica con retardo a dar a luz y estaba con dolores, la pobre al día siguiente, nos contó su Mamá, que Rosita de cólera porque su mamá salió un rato, pujo tan fuerte que su hija nació en forma natural.
También llegó una chica de la selva que era su séptimo hijo, llegó con su esposo, hizo bulla de los mil demonios, se iba al baño a cada rato, prendía la luz, estaba gimiendo con los dolores y de repente se fue a sala y despertó con su hijo.
Después llego una chica con su bebe y toda la noche lloró la bebe y ella le hablaba con voz de pito “quiere mi tetita, tome mi tetita”. Esta frase nos hizo reír todo el día en el hospital con las chicas, imagínense si pude pegar un ojo, NADA, me desperté de mal humor, renegando con ganas de largarme a mi casa y descansar en mi cama.
Llegó el residente Paredes y me peleé con él, la suerte que él sabía que yo tenía la presión alta porque el malcriado, atorrante de este “doctor”, se puso de boca a boca conmigo y me dio un dato que más adelante me sirvió y me dijo que podía firmar mi alta voluntaria y que me podía ir a mi casa y qué esperaba, si estaba en un hospital, se me subió la presión, me dieron Nifedipino y listo, me dormí en la mañana y desperté de buen animo a seguir fastidiando a Meche y a Liz, con las únicas con quienes habíamos hecho amistad, ya que éramos las únicas que habíamos entrado juntas y teníamos el mismo sentimiento de salir de este internado publico. Así le decíamos, ya que las obstetras nos gritaban si no estábamos en cama, si nos subía la presión, si los análisis salían alterados o porque renegábamos con la limpieza del baño, ya que las que llegaban en trabajo de parto se les rompía la fuente o sangraban en el baño y las cochinas así lo dejaban, ni avisaban a los de la limpieza para que lo limpien, era terrible, yo ya estaba loca, para no hacerlo nos turnábamos para gritar a los de la limpieza un día cada una.
Hora de visita, me fui afuera del dormitorio, en el pasillo, a esperar a mi única medicina para poder estar en este sitio y llegó Carla, una buena amiga, esposa de Koky, amigo de Carlos, me sorprendió mucho su visita, me hizo sentir muy bien, ya que eso me hace ver que soy buena persona y me hago querer rápido o la otra opción es que aprecian mucho la amistad que tienen con mi esposo que yo vengo dentro del paquete.
Llegó también el señor Martín, mi suegro, tan bello él, una persona que con una sola mirada te trasmite tranquilidad y aun no quieras te arranca una sonrisa.
Llegó el residente Paredes y me peleé con él, la suerte que él sabía que yo tenía la presión alta porque el malcriado, atorrante de este “doctor”, se puso de boca a boca conmigo y me dio un dato que más adelante me sirvió y me dijo que podía firmar mi alta voluntaria y que me podía ir a mi casa y qué esperaba, si estaba en un hospital, se me subió la presión, me dieron Nifedipino y listo, me dormí en la mañana y desperté de buen animo a seguir fastidiando a Meche y a Liz, con las únicas con quienes habíamos hecho amistad, ya que éramos las únicas que habíamos entrado juntas y teníamos el mismo sentimiento de salir de este internado publico. Así le decíamos, ya que las obstetras nos gritaban si no estábamos en cama, si nos subía la presión, si los análisis salían alterados o porque renegábamos con la limpieza del baño, ya que las que llegaban en trabajo de parto se les rompía la fuente o sangraban en el baño y las cochinas así lo dejaban, ni avisaban a los de la limpieza para que lo limpien, era terrible, yo ya estaba loca, para no hacerlo nos turnábamos para gritar a los de la limpieza un día cada una.
Hora de visita, me fui afuera del dormitorio, en el pasillo, a esperar a mi única medicina para poder estar en este sitio y llegó Carla, una buena amiga, esposa de Koky, amigo de Carlos, me sorprendió mucho su visita, me hizo sentir muy bien, ya que eso me hace ver que soy buena persona y me hago querer rápido o la otra opción es que aprecian mucho la amistad que tienen con mi esposo que yo vengo dentro del paquete.
Llegó también el señor Martín, mi suegro, tan bello él, una persona que con una sola mirada te trasmite tranquilidad y aun no quieras te arranca una sonrisa.
"Tengo tanta suerte", me pongo a pensar, que tanta gente me venga a visitar……
No hay comentarios:
Publicar un comentario